viernes, agosto 25, 2006

Casi una historia

Y se miraban a los ojos como enamorados pero no lo estaban. Y se tocaban como excitados pero no lo estaban. Luego se despedían como si fuese el último adiós, pero a la vuelta de la esquina se reencontraban y se besaban como si supieran lo que eso significa. Y se perdían entre la gente y se volvían gente aunque no lo eran. Y uno le preparaba el desayuno al otro y se rascaban la espalda cuando no les picaba. Se decían amigos y apenas se conocían. Ella se llamaba Maria pero su madre le decía “chiquita” y él era conocido como Ernesto aunque su padre le llamaba “idiota”. Se hablaban poco y en el medio discutían a ver quien le daba de comer al perro ese día. Y él salía a trabajar sin trabajo y ella lo esperaba todo ese tiempo, porque siempre lo había esperado. Y no se iban. Se necesitaban.
El se murió una tarde cualquiera y no llego a avisarle. Entonces ella también murió porque ya lo había estado buscando por todos lados.

viernes, agosto 18, 2006

Descripcion y espera

Espero a la inspiración como se espera un colectivo. Mirando un horizonte destruido por edificios y semáforos y calles de asfalto. Casi inmutable. Si llueve me refugio un poco, si hace frió hago humito con la boca y lo miro y me pongo un poco bizco, si hace calor me desespero y empiezo a caminar de un lado al otro histérico. Lo peor es cuando se acumula mucha gente a la espera. Los veo a todos y me miran como mirándome mirarlos, pero no me ven y tampoco los veo, porque estamos esperando. Cada tanto me paso la mano por la cara para despejarme; es un acto perfectamente practicado y automatizado: siempre con la mano derecha. Primero la abro lo mas grande que puedo separando bien todos los dedos, así como está me la llevo primero a la frente y junto todos mis dedos menos el pulgar que permanece separado, y ahí empiezo a bajarla pasando por las cejas, y los ojos, ahí con el dedo índice que sigue pegado a los otros (medio, anular y meñique) me restriego el ojo izquierdo y con el pulgar solitario pero independiente me restriego el ojo derecho, luego continuo con la mano bajando hacia la nariz, los labios y cuando llego a la pera cierro la mano como acariciando una barba imaginaria y ahí la dejo unos segundos a puño cerrado, esto produce en mi rostro una mueca de seriedad absurda digna de un intelectual. Repito varias veces este acto que se interrumpe cuando me aburro de esperar y me voy o cuando llega la inspiración y subo en ella. Hay veces en que me lleva lejos, pero casi siempre me desilusiona y me bajo a las dos cuadras, toco timbre, se detiene, se abre la puerta y me voy al olvido de ese viajecito que paso desapercibido. Entonces vuelvo a esperar.

viernes, agosto 04, 2006

Requiem para Leo Ramos

( La siguiente entrada corresponde a la propiedad intelectual de Ricardo Mario Sanchez)


-------REQUIEM para LEO RAMOS

Treinta años es un lapso de tiempo importante para un solo lugar. Ramos Mejía a metros de la Estación, calle Bolívar al 19 exactamente. Donde allá a lo lejos funcionó una Heladería Italiana, que marcó un antes y después de las heladerías de la zona Oeste del Gran Buenos Aires. Por motivos del progreso dejaron esa dirección sus creadores y justo vinimos a instalar en ese reducto, un Copetín a la antigua, angosto, -tipo de estación-, con parrillita a la calle, taburetes, sí sólo taburetes, para comer un platito caliente o tomarse unas cañas. Se dio en llamar LEO RAMOS: Nadie por poca que fuera la plata que trajera se iba con la panza vacía. Si se le habrán dado de comer y beber a los parroquianos. Diríamos que con monedas. Reducto de obreros, capataces, changarines, vendedores ambulantes, inspectores de “bondi” y hasta alguna mina entraba. Se respiraba fútbol, se olía a cerveza. Se llevaba gratis el olor a chorizo en la ropa. Amanecer de medias lunas calientes, el ahogo de alguna ausencia. Sanitarios 24 horas.
En estos treinta años pasaron los más diversos personajes. Siempre que se menciona el cierre de un Bar se habla de sus clientes famosos, de los pintorescos, hoy vamos hablar de los que pasaron, pero detrás del mostrador.
Ese negocio lo había traído un gallego de ley, grandote guapo y pintón que se llamó FLORENTINO PEREZ, que supo tener un hotelito en el Once y le gustaba la construcción; compraba alguna casa que otra la reformaba y la vendía; siempre andaba olfateando entre martilleros adonde estaba el negocio. Cuando trajo el negocio decía: -el lugar es muy bueno, pero hay que arreglar con los propietarios que tienen fama de bravos, pero usted va a poder con ellos- me acuerdo la cara de pícaro que ponía al decirlo.
Tenía ese negocio prolijo y limpio, un lujo. Sólo tenía problemas con un socio que era medio chiquilín y confianzudo y lo hacía salir de las casillas vuelta a vuelta. Para calificarlo se ponía las dos manos en la cara y decía: - ese Asturiano es un BUULÚÚ Ú DOO-
Un día fue para el Policlínico de Haedo, para ensanchar una artería que estaba media tapada y justo se le vino alojar un virus en la médula. Riesgo quirúrgico dicen unos, otros falta de asepsia de hospitales del Estado, lo que sé que un virus microscópico derribó a mi amigo el grande de Florentino Pérez.
Vinieron algunos más a ese negocio después de él, como mi cuñado Oscar, trabajaba de día en la Facultad de Núñez y de noche de 10 a 06 en el Copetín, nunca supe a que hora dormía. Entre trabajar en Núñez, en Ramos y vivir en Hurlingham, sólo se lo veía dormir los domingos y cabecear cuando manejaba. Lo importante para él era que con dos sueldos en su casa no faltaba nada. Era hemofílico el pobre Oscar, una vuelta internado en el Hospital Ramos Mejía, al darle una transfusión de plasma, se equivocaron de bolsita y le pusieron de otro factor que no era el de él y después de muchas convulsiones y sin tener lugar en terapia intensiva: se murió, Andaría por los 45 años. El Hospital Estatal se había cobrado su segunda víctima de esta historia.
Cuando el Asturiano se fue a España, y Don Pérez había emprendido ya su regreso. Había venido a ofrecerse para entrar en alguna sociedad con trabajo asegurado otro Asturiano. Don Olegario Fernández, parecía estar dispuesto a dar todo para que estuvieran contentos con su incorporación. Y se incorporó y todo siguió tan bien como antes, no nos habíamos equivocado en creer en él. Y así estuvimos algunos años, con una persona respetuosa, trabajadora, leal y correcta. Pero una vez, y siempre hay una vez, estaba limpiando un ventilador de pared, subido a una escalerita, se aflojó ésta y al aferrarse al ventilador este se vino en banda y abrazado al ventilador fue a dar con su cabeza en el viejo mostrador, que no por viejo fue blando y ahí quedó tirado Don Fernández, vino la ambulancia, otra vez el Policlínico Haedo presente en la vida de LEO RAMOS, y vuelto en sí don Fernández dijo no y no aceptó irse en la ambulancia, a pesar de los ruegos de los parroquianos, médicos y paramédicos hasta que no viniera el socio que lo relevara: don Avelino Alvarez. Y así fue que el derrame se hizo coágulo y al poco de ingresar al Policlínico también se nos fué. Esta vez de nadie más era la culpa, sólo del convencimiento de un hombre que cualquiera fuera el costo no sabía fallar. Y fiel a sus principios, también se nos fue.
Y mencionamos a Don Álvarez, siempre desde el principio en el turno del medio de 14 a 22 horas. También gallego, pícaro, parecía que no veía pero veía, parecía que oía y no oía. Nunca, sí nunca a través de los años le conocí otro pantalón que uno a cuadros grandes, como de payaso, que con el tiempo se iba poniendo más duro y más brilloso. Siempre creí que debía subir a una escalera para después poder bajar a los pantalones. Su preocupación siempre fue el trabajo de su único hijo, que trajo a laborar al Leo Ramos, para que el día que ya no estuviera pudiera quedar en su lugar. Miedo tenía que no fuera así y no eran infundados. Estuvo enfermo algún tiempo, pero nunca sabremos cuanto. De su muerte sabemos menos, ni cuando ocurrió porque los temores de su hijo hizo que no encontrara una forma mejor que ocultar el fallecimiento de su Padre, cosa que comenzamos a sospechar al verlo trabajar vistiendo el lustroso pantalón a cuadros.
Y así transitamos la última etapa de esta historia, la de “reestructurar la sociedad” porque algunos socios, hartos de no llevar plata dijeron: Para que queremos este negocio si la ganancia va a parar a la barriga de los parroquianos. Entonces fue el momento de encontrar algún sobreviviente de otras batallas que quisiera ponerse al frente y llevar en sus espaldas la mochila llena de historia y vacía de pesos. Y apareció Carlos, que también le dicen AFA, porque nadie sabe que hace pero todos saben que lo hace en AFA, y Él con pocos pesos compró las partes a los socios en retirada, pero al no quedarle mas vento para ponerse al día con el Fisco, necesitó de alguien para poner el negocio a nombre y ahí, apareció Chiche, mi hermano, que como nada tenía, nada debía al Fisco y así quedamos Carlos y yo, así funcionamos estos últimos tres años, mejorando lo mejorable y padeciendo lo padecible. Hasta que Chiche, propietario en los papeles y en la obra social, comenzó a exprimir a ésta con sus atenciones médicas, que por razones de la casualidad y el destino tenía y de mucho exprimirla porque su salud lo requería, un día de mucha diabetes, empezó con la presión hasta las nubes con tanta fuerza que de un envión se lo llevó con cuerpo y todo y no volvió más y seguramente “Barbeta” desde algún lugar del cielo, cansado de recibir tanta gente de un solo bar habrá influido al propietario, él que hace unos días nos espetó: La sociedad propietaria ha resuelto que no haya más un bar en este lugar, y sin saber que como viene la mano, nos había salvado la vida a Carlos y a mí. Ricamasa 2-8-06

jueves, julio 20, 2006

Salud

A mi gente. Los que están. Los que estuvieron. A mis recuerdos vivos y muertos. A los que hacen que el tiempo no pase y que pase. A las borracheras porque sí. Y a los brindis por el amor y por la falta de amor. A las noches que no me importaron y las mesas sucias, pegajosas. A la resaca. Al ajedrez. A la pluma que no deja de escribir, caprichosa. A la lejanía. A estar en la misma manzana y no vernos nunca. A las canciones que no les cante nunca. A los barquitos de papel. A los recreos los días de lluvia en el patio techado. A la espera. Al primer blues, y al ultimo tango. Al filo del cuchillo. Al primer cigarrillo, al último. A los abrazos que me regalaron y a los que merecí. A las lágrimas que pocos vieron. A la sublimación de la intrsendencia. A los que tienen reservada una manija del cajón. A los que no comparten como yo. A los silencios. A la rutina. A los zapatos que mi viejo me dio. A una noche de verano y un amanecer de invierno. Las veces que cambiamos de novia y no sabíamos. A las cien mentiras que me creí. Al punto y aparte. Al bulo. A volver a casa temprano y solos. A una cena formal. A las malas noticias. Al que llega tarde siempre. A los consejos que no quiero.

martes, julio 18, 2006

Beditos malditos

Hay cosas que no admiten metáforas y que me sacan de mi lugar habitual. Cosas que no comprendo porque exceden mi inteligencia, o tal vez la falta de la misma. Esas cosas que siguen sucediendo aun después de haber llegado a la luna y de haber logrado entre otras cosas, vacunas y tratamientos para enfermedades antes mortales. Esas cosas que me duelen y no me dejan dormir. Cosas que no deberían seguir sucediendo en ésta época que se ha logrado romper con la barrera de la comunicación y en la que se puede intercambiar información con una velocidad hace poco tiempo impensada. Ahora que tenemos la posibilidad de crecer y evolucionar mas rápido y mejo.
NO PUEDO CREER QUE TODABIA HOY EXISTAN LAS GUERRAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

viernes, julio 14, 2006

Adoquin

Este invierno que corta flores
pero aún no consigue enamorar al verano.
Se cree demasiado entre pobres
no deja que lo besen todavía en la frente.
Camina solo y no busca companía,
ni calidez que lo consuele.
No mira a los ojos y no cruza los brazos,
odia madrugar mas que odiar.

jueves, julio 13, 2006

Lo que sucede

Me reconforta saber que va a pasar. Pero entre que no pasa es muy molesto pensar que tiene que pasar el tiempo para que pase.
Y cuando se me pase voy a temer que me vuelva a pasar aunque haga cosas para que no me pase.
Cuando me paso, paso. Y ahora me vuelve a pasar. ¿Por qué pasará?
También se de gente que le paso a la que no se le paso. Eso me pasa.
Saber lo que pasa.

miércoles, junio 28, 2006

Una y treinta y nueve AEME

Nunca fue un secreto para mi saber que algo un poco sucio no es mas que algo un poco limpio. Claro que para lograr que este sucio en su totalidad no había mas que ensuciarlo y realizar el trabajo inverso para dejarlo todo limpio.
¿Y mis ojos donde están?
De las calles, ahora desiertas, tengo el desvelo de mirarme las manos y ver que se agrietan.
Cada escalón de mi escalera tiene una dualidad aterrorizante: El mismo que me hace subir inevitablemente amenaza, y hasta podría hacerme bajar.
¿Y mis piernas donde están?
De los días desesperados tengo el placer de cebarme un mate y que no me resulte amargo nunca.
Y si tengo sed puedo beber agua y claro que en el agua no puedo respirar así que me ahogaría o moriría sediento…o mojado.

A mi lo que no me mato no me fortaleció, pero ojo no me mato tampoco.
Había una vez, o dos o tres.

Un acorde

Un acorde.
Luego otro que le sigue, que quiere estar con el como una sombra.
Una nota desafinada que no deja de bailar como si fuera toda una orquesta.
Otro acorde, mas triste y mas solo, no le continua ninguno.
Dos notas que se quieren y no se separan. Cantan juntas, gritan.
Lloran todos a su alrededor.
Una canción que te quiere recordar y otra que te olvida.
Un silencio finalmente y un final.

sábado, mayo 27, 2006

Control-Alt-Suprerrrrrrrrr

Estoy en el bar pero no trabajando. Sentado en una mesa con mi note book abierta y revisando algunos blogs que me encuentro por ahí.
El bar esta lleno de gente. Yo ensimismado con el monitor de 14 pulgadas, hipnotizado sin dejar de mirar hacia delante. Alrededor sigue habiendo mucha gente, cada vez más. No me importa. Sigo buscando blogs. Hay muchísimos, infinitos. Hay mucha gente que escribe, que se desahoga, que pide a gritos que se la escuche, que pierde el tiempo, que parece estar sola. Sigo buscando, uno tras de otro. ¡Cuanta soledad!, veo fotos y perfiles. Claudia de Buenos Aires, Marcelo de la Plata, Peter de Chicago, Wan Lee de Japón. ¿Quién es toda esta gente? El murmullo a mí alrededor es ensordecedor, me molesta. Toman café, charlan, se ríen. Deseo que se callen porque estoy buscando. Algunos blogs me hacen reír. Cuanta imaginación. Otros son blogs muy desarrollados a nivel visual, llenos de cositas que se mueven, publicidades, consejos. Puedo ver el viaje completo por Perú de una Inglesa que se llama Melanie; están todas las fotos y cada una tiene un comentario, ¿por que habrá querido que todos sepan de su viaje? Sigo buscando y la gente no se calla. Ahora no quedan mesas vacías. Todo es un caos. Me molesta, pero hay que seguir buscando, espiando. Siento que ya di la vuelta al mundo en veinte minutos. Es demasiado veloz, siento nauseas, me mareo. Tomo un poco de agua, recién entonces descubro que tenía la garganta seca. ¡Que alivio! De pronto un segundo de silencio, otra vez me siento aliviado. ¿Paso un ángel?, por qué no se quedara entonces, mas no sea pa´tomar unos mates. Descubro que todos los blogs tienen algo en común: todos se creen distintos, y eso es lo que los iguala. Sigo buscando. Algunos ya ni los miro. Me estiro la espalda, entrecruzo los dedos de las manos y los trueno, bostezo, me lamento y miro a mi alrededor, esta lleno de gente, seres humanos, personas y personajes, vuelvo al monitor y veo: “ La nueva comunidad”. ¡La encontré!, soy igual, me pasa lo mismo que a vos, estoy vivo. Me doy cuenta rápido de la broma. Vuelvo a mirar a la gente a mí alrededor. Me veo entre la gente pero ciertamente alejado, metido en un cuadradito luminoso que ofrece el mundo. Pero el mundo siempre estuvo ahí, a mi alrededor.
Inicio-Apagar el equipo-Apagar-

Con la frente marchita

Desde que recuerdo, siempre estuve pensando en volver.
Me parece que a partir de ahora voy a empezar a irme.

miércoles, mayo 24, 2006

1988

Bueno la cosa fue más o menos así.
Eran las doce de la noche, o como pretenden algunos puristas las cero horas. Estaba atendiendo la barra despachando tragos y vino, más vino que otra cosa. Hacia frío así que la gente pretendía aclimatarse de adentro hacia fuera.
Sentados en la barra estaban dos amigos, una mujer y un hombre. En eso entran al bar tres muchachos de apariencia realmente joven incluso adolescente. Vestidos a la moda, la cara limpia de haber tenido un poco de acné y preparada para que aparezcan las primeras sombras de lo que con el correr de los años seria barba, abundante cabellera y además llevaban esa sonrisa despreocupada que solo una muchacho de quince o diez y seis años podría llevar. Y es más, esa es la edad que aparentaban.
Se sentaron en una mesa y los atendió una camarera que apenas tiene diez y nueve años, y con un placer que se le notaba demasiado, ese placer de venganza, les sonrió y les pidió los documentos para constatar que tuvieran la edad adecuada para el consumo de bebidas alcohólicas. Mientras que ella revisaba detenidamente una de las cedulas identificatorias, los que estábamos en la barra comentábamos que cosas del tipo: “ son re pendejos”, “no llegan ni en pedo a los diez y ocho”, “ si tienen diez y seis es mucho”.
Hasta que a mi se me ocurrió preguntar de que año tendrían que ser para tener diez y ocho. Todos dudamos así que no tuve mas remedio que aplicar mi reconocida velocidad para los cálculos matemáticos. Agarre la calculadora que tengo en la barra y realice las ecuaciones pertinentes. El resultado fue devastador. El pequeño visor de mi calculadora mostró una inquietante realidad: 1988.
Esa cifra nunca había significado nada para mí. Nunca le había prestado atención, tampoco había tenido necesidad. La ultima vez que me había preocupado por este asunto de la mayoría de edad yo tenia diez y siete y para llegar al tan esperado diez y ocho que me abriría infinitas puertas a lo desconocido, había que esperar un año para que el 1979 de mi documento tuviese validez mágica y legal. Pero esto va más allá de mí. No se si comprenden. O tendrán que tener minimamente mi edad para comprenderlo.
Increíble ya la generación del ´88 ha llegado y para quedarse. ¡Eso quiere decir que dentro de dos años van a llegar los del ´90!
Bueno eso fue todo. Y por si querían saber, los chiquilines al final tenia diez y ocho.
Pero tengo testigos... ¡ aparentaban mucho menos joder!

viernes, mayo 19, 2006

De mi a mi

Buenos Aires, 19 de mayo de 2006-05-19

Querido yo:

Espero que al recibir la presente te encuentres bien de salud, ya que realmente no recuerdo como andabas un día como hoy hace 12 años; pero si se que estas en cuarto año del secundario y se te deben estar llendo esos granos molestos que te persiguieron durante todo este tiempo. Tranquilo todo llega.
Por aquí todo bien, el bar camina de maravillas. Debes estar sorprendido.”¿bar?” te preguntaras. Bueno si has leído bien, el bar. Me dedico a gerenciar un bar y restaurante…ahora se llaman “restobar”, y por suerte quedan pocos de esos pizza café de colores pastel que ponen nervioso a cualquiera. Las guitarras juntan polvo en un rincón auque cada tanto agarro una toco alguna que otra canción, algunas mías y otras (debo admitir que para mi son las mejores) son tuyas. Quedate tranquilo por ahora todos andan bien y además no pretendo darte demasiados detalles, solo los que considero necesarios. Por eso es que te escribo. Para ver si podes hacer algo desde ahí. También para ver si me contestas y me contas simplemente que haces y en que pensas, porque el tiempo querido amigo es caprichoso y se ha encaprichado con nosotros o mejor dicho conmigo en hacerme olvidar algunas cosas. Sigo siendo yo. De eso no hay duda.
No voy a decir que no me arrepiento de nada porque es mentira. Pero tampoco voy a decirte de que me arrepiento. Solo pretendo que tengas cuidado con los caminos que tomes y que no aflojes vos que podes, ya que yo estoy en eso. No tengo tu juventud y además estoy metido demasiado ya en las corrientes de la adultés.
Es de noche mientras te escribo. Los dos sabemos lo que la noche significa… con el tiempo veras que te significara mucho más aun.
La gente que te quiere te manda saludos todos los días y parece que te extrañan, y queres saber algo…yo también.
Bueno espero recibir noticias tuyas pronto. No te desalientes. Por el contrario tengo fe en que esta carta te pueda………bueno, nos puede ayudar.
Sin más ni más.
Un abrazo grande. Donde quiera que estés. Donde quiera que estemos.
Y ojala nos volvamos a encontrar.
Lechu

lunes, mayo 01, 2006

DESECHANDO IDEAS

Aquí sentado copa de vino y más. Miro mi entorno que me encuentra como fuera de sí.
¿Quién soy yo en este reparto?
No se pero seguro que mi personaje al final se muere.
Una fila de gente detrás de mí que me sigue a la guerra, a la batalla, sin cuestionar.
¿Estará bien llevarlos a todos conmigo?, en los recuerdos y en las canciones.
Queda ya poca luz, menos aún si cierro los ojos. Pero los tengo abiertos!
Deje de fumar y parece que también deje otro montón de cosas desordenadas en el placard; alguna vez prometo cumplir la promesa de ordenarlo.
De adentro hacia fuera.
¿Sabia de vos antes de darme cuenta que era yo?
¿te aburrís?...yo si.
Bueno pero si me dejan desarmo todo y me voy, les dejo un portarretratos con mi foto. Elegí una en la que estoy sonriendo, aunque se note que es una sonrisa para foto. Pense también agregarle algún comentario al dorso, pero las mejores frases que me vinieron a la mente ni siquiera eran mías. Tristes citas de gente que no llegue a conocer. Casi todos borrachos o drogadictos, pero esta mal decirlo, eran genios.
Y levanto la mirada y bebo otra vez y paso el tiempo.
Casi es de noche aun que se hallan encendido ya las luces de la calle y de los autos y la gente se apure a llegar a sus casas, todavía falta para la noche verdadera; esa que me invita una y otra vez y después me despide sin explicación alguna. Esa noche larga que anuncia una resaca matutina sin esperanza. Donde dejo que mis mejores canciones nunca siquiera conozcan mi guitarra o mi voz o mi llanto.
Desechando ideas.

miércoles, marzo 15, 2006

¿...y el tiempo no para?

El lunes 7 de Marzo del año 2005 comencé lo que di por llamar: “La nueva Comunidad”. Para quienes no lo sabe su nombre deviene de “La Comunidad de la Pluma”. Que era o que es, o mejor dicho lo que queda de aquella comunidad, tal vez sea nada, solo cenizas y mochilas vacías que pesan toneladas.
Ya paso un año y un poco mas…pero no me di cuenta. Si me pongo a pensar en realidad no paso ni un segundo. El tiempo esta colmado de esas cosas. Parece ser un mounstro que no se detiene pero en realidad no se dirige a ninguna parte ni viene de ningún lugar; esta quieto ahí, serio, parece casi enojado pero sereno. Definitivamente el tiempo es lo mas paciente que conozco. Pero yo sigo encaprichado en decir y sentir que pasa, que se va…pero sigue ahí. Al tiempo no le queda más remedio que esperar. A veces se burla, como ese reloj que tengo en casa que no anda más que dos veces al día. Sin embargo y a pesar de su eterna longevidad, el tiempo parece ser feliz. Porque se tiene a sí mismo.
Tal vez nosotros deberíamos hacer lo mismo; tenernos a nosotros mismos y de esa forma lograr que el tiempo finalmente “no pase”.

viernes, marzo 03, 2006

Ponele como quieras

A ver. ¿Qué tal es la vida después de todo?
Silencio. Derrumbado en un rincón.
Rapidez. De esa que no tengo.
A ver…
Y si después de todo no existo, ni pienso.
Mucho menos amo, así que bueno, no te odio tampoco.
Sombras de sombras. Espectros de luz.
Déjame alejarme, nunca estuve tan cerca.
Después de todo no hay hoy, no hay yo, ni vos.
Paso a paso. Lengua a lengua solitaria.
Besos con sal.
Detrás de mi estoy yo, nadie mas.
Detrás de vos no se que hay.
¿ no escuchaste los tambores?
La guerra llegó.
Nos alcanzo y nos pisoteo.
No queda nadie.
No queda nadie.
No queda nadie…
¡¿ acaso no queda nadie?!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

miércoles, enero 25, 2006

Distancias

¿Existe acaso, una distancia más grande que aquella que genera el olvido?
Ni siquiera la muerte nos puede separar en los recuerdos.
Amigo de la vida, usted que sabe de mí y me reconoce y me saluda y me guiña; no me olvide. Yo no lo olvido.
Ahora en el abismo del presente, donde empujan los vientos del pasado y se ven las tormentas del futuro.

miércoles, enero 18, 2006

Esta mañana borracha

Esta mañana borracha que me espera siempre, acostada en una cama de resaca y perfume de vino de bar desolado.
Este recuerdo insistente que no me deja en paz.
Este negocio superpoblado de ambiciones que no se cumplen y sueños erráticos.
Este despertar de mil años con ganas de seguir dormido.
Este año nuevo tan viejo que no se renueva.
Esta despedida larga en un andén vacío.
Ese disparo que interrumpe en la noche.
Ese gato que se cree gente.
Ese mundo que al final era cuadrado.
Esa musa que se aleja de repente.

viernes, diciembre 09, 2005

Te debia una cancion

Donde estas vos?
Seguramente en lugares más lejanos,
Probablemente donde nunca me invitaron,
Impuntualmente en la esquina de las sombras.

.Donde estoy yo?
Absurdamente sigo en donde nos dejaste,
Esperando algún día puedas despedirnos
Cuando la culpa no te borre la sonrisa

Ahora que aprendiste el arte de tu absurdo
Ahora que aprendimos el arte de no hablarnos,
Ahora que dormís entre unas paginas famosas
Ahora que en recuerdos te condeno al pasado

Donde estarán,
Las notas raras y las noches tristes?
El mate, el disco, el bulo y los buenos chistes?
Entre tus ruinas y mis rimas


Donde estarán
Los sueños que se marchitaban en las hojas?
Respiran lento y agonizan en el viento,
Después de todo te debía una canción.

tal vez...para quien fue un amigo

Otra noche

Profundo silencio, que tal si me miras a los ojos.
Desnuda inconciencia, que tal si me deprecias algún día.
Cansado insomnio, que tal si vemos juntos otro amanecer.
Maldita ocurrencia, que tal si me dejas en paz.

Ahora que ya no me encuentro ni me pierdo en ningún espejo.
Ahora que el borracho no es mas tonto que el sobrio.
Ahora que caí en mi trampa.
“Ahora que todos los cuentos parecen el cuento de nunca empezar”